viernes, 8 de febrero de 2008

TODA UNA VIDA EN DVD

El día de hoy tuve la oportunidad de ver una película que no recuerdo haber visto siquiera anunciada alguna vez, aunque cabe la posibilidad de que se sacaran de la manga un nombre mafufo que no tiene nada que ver con su nombre original y por eso me haya pasado de noche.

Se llama "La memoria de los muertos" (The final Cut, 2004), del director Omar Naïm y cuenta con las actuaciones de Robin Williams, Mira Sorvino y Jim Caviezel.



Trata de que hay personas a quienes les implantan una especie de chip llamado "implante Zoe" antes de nacer, el cual graba toda su vida tal cual si fuera una película, como si sus ojos fueran la lente de una cámara de video y el implante el memory stick de la misma, con la idea de preservar sus recuerdos.






El personaje de Robin Williams es un especialista en hacer "Rememorias", un video documental de la vida de la persona portadora del implante que es proyectado durante su funeral. Es decir, al morir les es extraído el implante y se hace un edición de su contenido, eligiendo los mejores momentos o los que se considera que la familia quisiera recordar de su ser querido recién fallecido.






El twist lo da el hecho de que, al ver completamente la vida de la persona(en la pantalla le aparece un contador de años, días y horas desde el nacimiento), el editor tiene acceso a información personal e íntima de cada individuo, con la posibilidad de darse cuenta si la persona tenía algúna manía escondida, hizo cosas indebidas durante su vida o incluso si cometió un ilícito y, más grave aún, la oportunidad de borrarlo como si nunca hubiera existido, ya que el "implante" era la única prueba que podía encontrarse en muchos de los casos.


La película es interesante, aunque para mi gusto la cierran apresuradamente y el final deja un cierto sabor amargo que hace pensar que pudieron sacarle más jugo al tema, sobre todo por los cuestionamientos éticos que algunas personas hacían sobre esta práctica, unos por considerarla anti-natural y otros por insistir en que, en caso de descubrir información que revelara que se había cometido un delito, se tenía la obligación de divulgarla.





Ahora bien, la idea de que pudiéramos grabar nuestra vida desde el momento mismo de nuestro nacimiento, me resulta tan irreal como el "borrar los mapas cerebrales que se ligan a los recuerdos de determinada persona", como se muestra en esa otra excelente película llamada "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", pero si así fuera, si alguna vez se tuviera la posibilidad de grabar toda nuestra vida como si fuera una película, con el riesgo de que quien la edite se entere de nuestros más íntimos secretos, pensamientos y alucinaciones y, peor aún, que pudiese divulgarlos, ¿les gustaría?